Mostrando entradas con la etiqueta valores. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta valores. Mostrar todas las entradas
lunes, 27 de febrero de 2012
Publicado por
Shirley Dobin Rosenthal Centro Ecoturistico Aliyá - . (Shirley Weinstein)
en
1:39 a. m.
No hay comentarios:
Etiquetas:
abot,
amor,
etica de nuestros padres,
etica y moral,
judaismo,
pirke,
pirke avot,
pirkey avot,
sexo,
shirley dobin rosenthal,
shirley weinstein,
talmud,
valores,
valores humanos
domingo, 19 de septiembre de 2010
liderazgo y autoestima
He sido creado para ser una expresión maravillosa y amorosa de la vida.
La vida está esperando que me abra a ella y me sientas dign@ del bien que me tiene reservado.
La sabiduría y la inteligencia del Universo son mías y están a mi disposición para que las utilice.
La vida esta para apoyarme.
Tengo la seguridad de que mi poder interior está a mi disposición.
Reconozco mi poder y mi capacidad de crear la vida de mis sueños.
Mi poder que proviene del poder que me ha creado es el don de mi herencia y mi naturaleza absoluta.
Soy totalmente capaz de crear cada experiencia que sucede en mi vida.
Si quieres hacer algún donativo para que podamos compartir siempre muchas enseñanzas de la Torá y nuestros sabios, con gusto pueden hacerlo a través de paypal a shirleydobin@gmail.com, o a la cuenta en México a nombre de Shirley Dobin Rosenthal banco HSBC: 4012921490 clabe de transferencia 021180040129214908
Si tienes una duda o quieres contactarme solo llamame 04455-50324562
a lo mejor puedo ayudarte
Lic. Shirley Dobin Rosenthal
martes, 8 de diciembre de 2009
equidad - igualdad
La Equidad es un valor de connotación social que se deriva de lo entendido también como igualdad. Se trata de la constante búsqueda de la justicia social, la que asegura a todas las personas condiciones de vida y de trabajo dignas e igualitarias, sin hacer diferencias entre unos y otros a partir de la condición social, sexual o de género, entre otras.
El término equidad proviene de la palabra en latín “aéquitas”, el que se deriva de “aequus” que se traduce al español como igual. De este modo, la equidad busca la promoción de la valoración de las personas sin importar las diferencias culturales, sociales o de género que presenten entre si.
La importancia de la equidad toma especial importancia a partir de la constante discriminación que diferentes grupos de personas han recibido a lo largo de la historia. Un claro ejemplo de aquello es la discriminación contra la mujer en el ámbito laboral y social, lo que ha impulsado la creación de diferentes organizaciones, tanto a nivel gubernamental como independiente, las que se hacen cargo de situaciones como esta y luchan contra ellas a diario. Sucede también que en muchas naciones se discrimina a aquellas personas provenientes de otras culturas, marginándolos de la sociedad, y limitando así en forma dramática las posibilidades de surgir y desarrollarse.
No cabe duda de la falta de equidad en el mundo, ya que ejemplos como los anteriormente mencionados existen por millones. Sin embargo, lo más importante es que cada persona, a partir de su propia intimidad y cotidianeidad ponga en práctica la equidad, valorando a cada persona sin tener en cuenta su condición social o sexual, su cultura, su apariencia o su religión, ya que todos los seres humanos se merecen respeto y el ser considerados como tal, teniendo el derecho a acceder a condiciones de vida dignas, en todo el espectro que ésta incluya.
Equidad
Equidad e igualdad son dos principios estrechamente relacionados, pero distintos. La equidad introduce un principio ético o de justicia en la igualdad. En definitiva, la equidad nos obliga a plantearnos los objetivos que debemos conseguir para avanzar hacia una sociedad más justa. Una sociedad que aplique la igualdad de manera absoluta será una sociedad injusta, ya que no tiene en cuenta las diferencias existentes entre personas y grupos. Y, al mismo tiempo, una sociedad donde las personas no se reconocen como iguales, tampoco podrá ser justa.
Hoy en día, el aumento de las desigualdades en nuestro planeta en el acceso de los países y las personas al uso y disfrute de los recursos, lleva a plantear los objetivos de equidad como sustanciales al desarrollo.
Si quieres hacer algún donativo para que podamos compartir siempre muchas enseñanzas de la Torá y nuestros sabios, con gusto pueden hacerlo a través de paypal a shirleydobin@gmail.com, o a la cuenta en México a nombre de Shirley Dobin Rosenthal banco HSBC: 4012921490 clabe de transferencia 021180040129214908
Si tienes una duda o quieres contactarme solo llamame 04455-50324562
a lo mejor puedo ayudarte
Lic. Shirley Dobin Rosenthal
El término equidad proviene de la palabra en latín “aéquitas”, el que se deriva de “aequus” que se traduce al español como igual. De este modo, la equidad busca la promoción de la valoración de las personas sin importar las diferencias culturales, sociales o de género que presenten entre si.
La importancia de la equidad toma especial importancia a partir de la constante discriminación que diferentes grupos de personas han recibido a lo largo de la historia. Un claro ejemplo de aquello es la discriminación contra la mujer en el ámbito laboral y social, lo que ha impulsado la creación de diferentes organizaciones, tanto a nivel gubernamental como independiente, las que se hacen cargo de situaciones como esta y luchan contra ellas a diario. Sucede también que en muchas naciones se discrimina a aquellas personas provenientes de otras culturas, marginándolos de la sociedad, y limitando así en forma dramática las posibilidades de surgir y desarrollarse.
No cabe duda de la falta de equidad en el mundo, ya que ejemplos como los anteriormente mencionados existen por millones. Sin embargo, lo más importante es que cada persona, a partir de su propia intimidad y cotidianeidad ponga en práctica la equidad, valorando a cada persona sin tener en cuenta su condición social o sexual, su cultura, su apariencia o su religión, ya que todos los seres humanos se merecen respeto y el ser considerados como tal, teniendo el derecho a acceder a condiciones de vida dignas, en todo el espectro que ésta incluya.
Equidad
Equidad e igualdad son dos principios estrechamente relacionados, pero distintos. La equidad introduce un principio ético o de justicia en la igualdad. En definitiva, la equidad nos obliga a plantearnos los objetivos que debemos conseguir para avanzar hacia una sociedad más justa. Una sociedad que aplique la igualdad de manera absoluta será una sociedad injusta, ya que no tiene en cuenta las diferencias existentes entre personas y grupos. Y, al mismo tiempo, una sociedad donde las personas no se reconocen como iguales, tampoco podrá ser justa.
Hoy en día, el aumento de las desigualdades en nuestro planeta en el acceso de los países y las personas al uso y disfrute de los recursos, lleva a plantear los objetivos de equidad como sustanciales al desarrollo.
Si quieres hacer algún donativo para que podamos compartir siempre muchas enseñanzas de la Torá y nuestros sabios, con gusto pueden hacerlo a través de paypal a shirleydobin@gmail.com, o a la cuenta en México a nombre de Shirley Dobin Rosenthal banco HSBC: 4012921490 clabe de transferencia 021180040129214908
Si tienes una duda o quieres contactarme solo llamame 04455-50324562
a lo mejor puedo ayudarte
Lic. Shirley Dobin Rosenthal
Si tienes una duda o quieres contactarme
Shirley Dobin Rosenthal
solo llamame 04455-50324562
a lo mejor puedo ayudarte
solo llamame 04455-50324562
a lo mejor puedo ayudarte
domingo, 6 de diciembre de 2009
Honestidad, Puntualidad, Responsabilidad

LA HONESTIDAD
Es aquella cualidad humana por la que la persona se determina a elegir actuar siempre con base en la verdad y en la auténtica justicia (dando a cada quien lo que le corresponde, incluida ella misma).
Ser honesto es ser real, acorde con la evidencia que presenta el mundo y sus diversos fenómenos y elementos; es ser genuino, auténtico, objetivo. La honestidad expresa respeto por uno mismo y por los demás, que, como nosotros, "son como son" y no existe razón alguna para esconderlo. Esta actitud siembra confianza en uno mismo y en aquellos quienes están en contacto con la persona honesta.
La honestidad no consiste sólo en franqueza (capacidad de decir la verdad) sino en asumir que la verdad es sólo una y que no depende de personas o consensos sino de lo que el mundo real nos presenta como innegable e imprescindible de reconocer.
Lo que no es la honestidad:
- No es la simple honradez que lleva a la persona a respetar la distribución de los bienes materiales. La honradez es sólo una consecuencia particular de ser honestos y justos.
- No es el mero reconocimiento de las emociones "así me siento" o "es lo que verdaderamente siento". Ser honesto, además implica el análisis de qué tan reales (verdaderos) son nuestros sentimientos y decidirnos a ordenarlos buscando el bien de los demás y el propio.
- No es la desordenada apertura de la propia intimidad en aras de "no esconder quien realmente somos", implicará la verdadera sinceridad, con las personas adecuadas y en los momentos correctos.
- No es la actitud cínica e impúdica por la que se habla de cualquier cosa con cualquiera… la franqueza tiene como prioridad el reconocimiento de la verdad y no el desorden.
Hay que tomar la honestidad en serio, estar conscientes de cómo nos afecta cualquier falta de honestidad por pequeña que sea… Hay que reconocer que es una condición fundamental para las relaciones humanas, para la amistad y la auténtica vida comunitaria. Ser deshonesto es ser falso, injusto, impostado, ficticio. La deshonestidad no respeta a la persona en sí misma y busca la sombra, el encubrimiento: es una disposición a vivir en la oscuridad. La honestidad, en cambio, tiñe la vida de confianza, sinceridad y apertura, y expresa la disposición de vivir a la luz, la luz de la verdad.
LA PUNTUALIDAD
El valor que se construye por el esfuerzo de estar a tiempo en el lugar adecuado.
El valor de la puntualidad es la disciplina de estar a tiempo para cumplir nuestras obligaciones: una cita del trabajo, una reunión de amigos, un compromiso de la oficina, un trabajo pendiente por entregar.
El valor de la puntualidad es necesario para dotar a nuestra personalidad de carácter, orden y eficacia, pues al vivir este valor en plenitud estamos en condiciones de realizar más actividades, desempeñar mejor nuestro trabajo, ser merecedores de confianza.
La falta de puntualidad habla por sí misma, de ahí se deduce con facilidad la escasa o nula organización de nuestro tiempo, de planeación en nuestras actividades, y por supuesto de una agenda, pero, ¿qué hay detrás de todo esto?
Muchas veces la impuntualidad nace del interés que despierta en nosotros una actividad, por ejemplo, es más atractivo para un joven charlar con los amigos que llegar a tiempo a las clases; para otros es preferible hacer una larga sobremesa y retrasar la llegada a la oficina. El resultado de vivir de acuerdo a nuestros gustos, es la pérdida de formalidad en nuestro actuar y poco a poco se reafirma el vicio de llegar tarde.
En este mismo sentido podríamos añadir la importancia que tiene para nosotros un evento, si tenemos una entrevista para solicitar empleo, la reunión para cerrar un negocio o la cita con el director del centro de estudios, hacemos hasta lo imposible para estar a tiempo; pero si es el amigo de siempre, la reunión donde estarán personas que no frecuentamos y conocemos poco, o la persona –según nosotros- representa poca importancia, hacemos lo posible por no estar a tiempo, ¿qué mas da...?
Para ser puntual primeramente debemos ser conscientes que toda persona, evento, reunión, actividad o cita tiene un grado particular de importancia. Nuestra palabra debería ser el sinónimo de garantía para contar con nuestra presencia en el momento preciso y necesario.
Otro factor que obstaculiza la vivencia de este valor, y es poco visible, se da precisamente en nuestro interior: imaginamos, recordamos, recreamos y supuestamente pensamos cosas diversas a la hora del baño, mientras descansamos un poco en el sofá, cuando pasamos al supermercado a comprar "sólo lo que hace falta", en el pequeño receso que nos damos en la oficina o entre clases... pero en realidad el tiempo pasa tan de prisa, que cuando "despertamos" y por equivocación observamos la hora, es poco lo que se puede hacer para remediar el descuido.
Un aspecto importante de la puntualidad, es concentrarse en la actividad que estamos realizando, procurando mantener nuestra atención para no divagar y aprovechar mejor el tiempo. Para corregir esto, es de gran utilidad programar la alarma de nuestro reloj o computadora (ordenador), pedirle a un familiar o compañero que nos recuerde la hora (algunas veces para no ser molesto y dependiente), etc., porque es necesario poner un remedio inmediato, de otra forma, imposible.
Lo más grave de todo esto, es encontrar a personas que sienten "distinguirse" por su impuntualidad, llegar tarde es una forma de llamar la atención, ¿falta de seguridad y de carácter? Por otra parte algunos lo han dicho: "si quieren, que me esperen", "para qué llegar a tiempo, si...", "no pasa nada...", "es lo mismo siempre". Estas y otras actitudes son el reflejo del poco respeto, ya no digamos aprecio, que sentimos por las personas, su tiempo y sus actividades
Para la persona impuntual los pretextos y justificaciones están agotados, nadie cree en ellos, ¿no es tiempo de hacer algo para cambiar esta actitud? Por el contrario, cada vez que alguien se retrasa de forma extraordinaria, llama la atención y es sujeto de toda credibilidad por su responsabilidad, constancia y sinceridad, pues seguramente algún contratiempo importante ocurrió..
Podemos pensar que el hacerse de una agenda y solicitar ayuda, basta para corregir nuestra situación y por supuesto que nos facilita un poco la vida, pero además de encontrar las causa que provocan nuestra impuntualidad (los ya mencionados: interés, importancia, distracción), se necesita voluntad para cortar a tiempo nuestras actividades, desde el descanso y el trabajo, hasta la reunión de amigos, lo cual supone un esfuerzo extra -sacrificio si se quiere llamar-, de otra manera poco a poco nos alejamos del objetivo.
La cuestión no es decir "quiero ser puntual desde mañana", lo cual sería retrasar una vez más algo, es hoy, en este momento y poniendo los medios que hagan falta para lograrlo: agenda, recordatorios, alarmas...
Para crecer y hacer más firme este valor en tu vida, puedes iniciar con estas sugerencias:
- Examínate y descubre las causas de tu impuntualidad: pereza, desorden, irresponsabilidad, olvido, etc.
- Establece un medio adecuado para solucionar la causa principal de tu problema (recordando que se necesita voluntad y sacrificio): Reducir distracciones y descansos a lo largo del día; levantarse más temprano para terminar tu arreglo personal con oportunidad; colocar el despertador más lejos...
- Aunque sea algo tedioso, elabora por escrito tu horario y plan de actividades del día siguiente. Si tienes muchas cosas que atender y te sirve poco, hazlo para los siguientes siete días. En lo sucesivo será más fácil incluir otros eventos y podrás calcular mejor tus posibilidades de cumplir con todo. Recuerda que con voluntad y sacrificio, lograrás tu propósito.
- Implementa un sistema de "alarmas" que te ayuden a tener noción del tiempo (no necesariamente sonoras) y cámbialas con regularidad para que no te acostumbres: usa el reloj en la otra mano; pide acompañar al compañero que entra y sale a tiempo; utiliza notas adheribles...
- Establece de manera correcta tus prioridades y dales el lugar adecuado, muy especialmente si tienes que hacer algo importante aunque no te guste.
Vivir el valor de la puntualidad es una forma de hacerle a los demás la vida más agradable, mejora nuestro orden y nos convierte en personas digna de confianza.
LA RESPONSABILIDAD
La responsabilidad (o la irreponsabilidad) es fácil de detectar en la vida diaria, especialmente en su faceta negativa: la vemos en el plomero que no hizo correctamente su trabajo, en el carpintero que no llegó a pintar las puertas en el día que se había comprometido, en el joven que tiene bajas calificaciones, en el arquitecto que no ha cumplido con el plan de construcción para un nuevo proyecto, y en casos más graves en un funcionario público que no ha hecho lo que prometió o que utiliza los recursos públicos para sus propios intereses.
Sin embargo plantearse qué es la responsabilidad no es algo tan sencillo. Un elemento indispensable dentro de la responsabilidad es el cumplir un deber. La responsabilidad es una obligación, ya sea moral o incluso legal de cumplir con lo que se ha comprometido.
La responsabilidad tiene un efecto directo en otro concepto fundamental: la confianza. Confiamos en aquellas personas que son responsables. Ponemos nuestra fe y lealtad en aquellos que de manera estable cumplen lo que han prometido.
La responsabilidad es un signo de madurez, pues el cumplir una obligación de cualquier tipo no es generalmente algo agradable, pues implica esfuerzo. En el caso del plomero, tiene que tomarse la molestia de hacer bien su trabajo. El carpintero tiene que dejar de hacer aquella ocupación o gusto para ir a la casa de alguien a terminar un encargo laboral. La responsabilidad puede parecer una carga, y el no cumplir con lo prometido origina consecuencias.
¿Por qué es un valor la responsabilidad? Porque gracias a ella, podemos convivir pacíficamente en sociedad, ya sea en el plano familiar, amistoso, profesional o personal.
Cuando alguien cae en la irresponsabilidad, fácilmente podemos dejar de confiar en la persona. En el plano personal, aquel marido que durante una convención decide pasarse un rato con una mujer que recién conoció y la esposa se entera, la confianza quedará deshecha, porque el esposo no tuvo la capacidad de cumplir su promesa de fidelidad. Y es que es fácil caer en la tentación del capricho y del bienestar inmediato. El esposo puede preferir el gozo inmediato de una conquista, y olvidarse de que a largo plazo, su matrimonio es más importante.
El origen de la irresponsabilidad se da en la falta de prioridades correctamente ordenadas. Por ejemplo, el carpintero no fue a pintar la puerta porque llegó su "compadre" y decidieron tomarse unas cervezas en lugar de ir a cumplir el compromiso de pintar una puerta. El carpintero tiene mal ordenadas sus prioridades, pues tomarse una cerveza es algo sin importancia que bien puede esperar, pero este hombre (y tal vez su familia), depende de su trabajo.
La responsabilidad debe ser algo estable. Todos podemos tolerar la irresponsabilidad de alguien ocasionalmente. Todos podemos caer fácilmente alguna vez en la irresponsabilidad. Empero, no todos toleraremos la irresponsabilidad de alguien durante mucho tiempo. La confianza en una persona en cualquier tipo de relación (laboral, familiar o amistosa) es fundamental, pues es una correspondencia de deberes. Es decir, yo cumplo porque la otra persona cumple.
El costo de la irresponsabilidad es muy alto. Para el carpintero significa perder el trabajo, para el marido que quiso pasarse un buen rato puede ser la separación definitiva de su esposa, para el gobernante que usó mal los recursos públicos puede ser la cárcel.
La responsabilidad es un valor, porque gracias a ella podemos convivir en sociedad de una manera pacífica y equitativa. La responsabilidad en su nivel más elemental es cumplir con lo que se ha comprometido, o la ley hará que se cumpla. Pero hay una responsabilidad mucho más sutil (y difícil de vivir), que es la del plano moral.
Si le prestamos a un amigo un libro y no lo devuelve, o si una persona nos deja plantada esperándole, entonces perdemos la fe y la confianza en ella. La pérdida de la confianza termina con las relaciones de cualquier tipo: el chico que a pesar de sus múltiples promesas sigue obteniendo malas notas en la escuela, el marido que ha prometido no volver a emborracharse, el novio que sigue coqueteando con otras chicas o el amigo que suele dejarnos plantados. Todas esta conductas terminarán, tarde o temprano y dependiendo de nuestra propia tolerancia hacia la irresponsabilidad, con la relación.
Ser responsable es asumir las consecuencias de nuestra acciones y decisiones. Ser responsable también es tratar de que todos nuestros actos sean realizados de acuerdo con una noción de justicia y de cumplimiento del deber en todos los sentidos.
Los valores son los cimientos de nuestra convivencia social y personal. La responsabilidad es un valor, porque de ella depende la estabilidad de nuestras relaciones. La responsabilidad vale, porque es difícil de alcanzar.
¿Qué podemos hacer para mejorar nuestra responsabilidad?
El primer paso es percatarnos de que todo cuanto hagamos, todo compromiso, tiene una consecuencia que depende de nosotros mismos. Nosotros somos quienes decidimos.
El segundo paso es lograr de manera estable, habitual, que nuestros actos correspondan a nuestras promesas. Si prometemos "hacer lo correcto" y no lo hacemos, entonces no hay responsabilidad.
El tercer paso es educar a quienes están a nuestro alrededor para que sean responsables. La actitud más sencilla es dejar pasar las cosas: olvidarse del carpintero y conseguir otro, hacer yo mismo el trabajo de plomería, despedir al empleado, romper la relación afectiva. Pero este camino fácil tiene su propio nivel de responsabilidad, porque entonces nosotros mismos estamos siendo irresponsables al tomar el camino más ligero. ¿Qué bien le hemos hecho al carpintero al despedirlo? ¿Realmente romper con la relación era la mejor solución? Incluso podría parecer que es "lo justo" y que estamos haciendo "lo correcto". Sin embargo, hacer eso es caer en la irresponsabilidad de no cumplir nuestro deber y ser iguales al carpintero, al gobernante que hizo mal las cosas o al marido infiel. ¿Y cual es ese deber? La responsabilidad de corregir.
El camino más difícil, pero que a la larga es el mejor, es el educar al irresponsable. ¿No vino el carpintero? Entonces, a ir por él y hacer lo que sea necesario para asegurarnos de que cumplirá el trabajo. ¿Y el plomero? Hacer que repare sin costo el desperfecto que no arregló desde la primera vez. ¿Y con la pareja infiel? Hacerle ver la importancia de lo que ha hecho, y todo lo que depende de la relación. ¿Y con el gobernante que no hizo lo que debía? Utilizar los medios de protesta que confiera la ley para que esa persona responda por sus actos.
Vivir la responsabilidad no es algo cómodo, como tampoco lo es el corregir a un irresponsable. Sin embargo, nuestro deber es asegurarnos de que todos podemos convivir armónicamente y hacer lo que esté a nuestro alcance para lograrlo.
¿Qué no es fácil? Si todos hiciéramos un pequeño esfuerzo en vivir y corregir la responsabilidad, nuestra sociedad, nuestros países y nuestro mundo serían diferentes.
Sí, es difícil, pero vale la pena.
Si quieres hacer algún donativo para que podamos compartir siempre muchas enseñanzas de la Torá y nuestros sabios, con gusto pueden hacerlo a través de paypal a shirleydobin@gmail.com, o a la cuenta en México a nombre de Shirley Dobin Rosenthal banco HSBC: 4012921490 clabe de transferencia 021180040129214908
Si tienes una duda o quieres contactarme solo llamame 04455-50324562
a lo mejor puedo ayudarte
Lic. Shirley Dobin Rosenthal
Es aquella cualidad humana por la que la persona se determina a elegir actuar siempre con base en la verdad y en la auténtica justicia (dando a cada quien lo que le corresponde, incluida ella misma).
Ser honesto es ser real, acorde con la evidencia que presenta el mundo y sus diversos fenómenos y elementos; es ser genuino, auténtico, objetivo. La honestidad expresa respeto por uno mismo y por los demás, que, como nosotros, "son como son" y no existe razón alguna para esconderlo. Esta actitud siembra confianza en uno mismo y en aquellos quienes están en contacto con la persona honesta.
La honestidad no consiste sólo en franqueza (capacidad de decir la verdad) sino en asumir que la verdad es sólo una y que no depende de personas o consensos sino de lo que el mundo real nos presenta como innegable e imprescindible de reconocer.
Lo que no es la honestidad:
- No es la simple honradez que lleva a la persona a respetar la distribución de los bienes materiales. La honradez es sólo una consecuencia particular de ser honestos y justos.
- No es el mero reconocimiento de las emociones "así me siento" o "es lo que verdaderamente siento". Ser honesto, además implica el análisis de qué tan reales (verdaderos) son nuestros sentimientos y decidirnos a ordenarlos buscando el bien de los demás y el propio.
- No es la desordenada apertura de la propia intimidad en aras de "no esconder quien realmente somos", implicará la verdadera sinceridad, con las personas adecuadas y en los momentos correctos.
- No es la actitud cínica e impúdica por la que se habla de cualquier cosa con cualquiera… la franqueza tiene como prioridad el reconocimiento de la verdad y no el desorden.
Hay que tomar la honestidad en serio, estar conscientes de cómo nos afecta cualquier falta de honestidad por pequeña que sea… Hay que reconocer que es una condición fundamental para las relaciones humanas, para la amistad y la auténtica vida comunitaria. Ser deshonesto es ser falso, injusto, impostado, ficticio. La deshonestidad no respeta a la persona en sí misma y busca la sombra, el encubrimiento: es una disposición a vivir en la oscuridad. La honestidad, en cambio, tiñe la vida de confianza, sinceridad y apertura, y expresa la disposición de vivir a la luz, la luz de la verdad.
LA PUNTUALIDAD
El valor que se construye por el esfuerzo de estar a tiempo en el lugar adecuado.
El valor de la puntualidad es la disciplina de estar a tiempo para cumplir nuestras obligaciones: una cita del trabajo, una reunión de amigos, un compromiso de la oficina, un trabajo pendiente por entregar.
El valor de la puntualidad es necesario para dotar a nuestra personalidad de carácter, orden y eficacia, pues al vivir este valor en plenitud estamos en condiciones de realizar más actividades, desempeñar mejor nuestro trabajo, ser merecedores de confianza.
La falta de puntualidad habla por sí misma, de ahí se deduce con facilidad la escasa o nula organización de nuestro tiempo, de planeación en nuestras actividades, y por supuesto de una agenda, pero, ¿qué hay detrás de todo esto?
Muchas veces la impuntualidad nace del interés que despierta en nosotros una actividad, por ejemplo, es más atractivo para un joven charlar con los amigos que llegar a tiempo a las clases; para otros es preferible hacer una larga sobremesa y retrasar la llegada a la oficina. El resultado de vivir de acuerdo a nuestros gustos, es la pérdida de formalidad en nuestro actuar y poco a poco se reafirma el vicio de llegar tarde.
En este mismo sentido podríamos añadir la importancia que tiene para nosotros un evento, si tenemos una entrevista para solicitar empleo, la reunión para cerrar un negocio o la cita con el director del centro de estudios, hacemos hasta lo imposible para estar a tiempo; pero si es el amigo de siempre, la reunión donde estarán personas que no frecuentamos y conocemos poco, o la persona –según nosotros- representa poca importancia, hacemos lo posible por no estar a tiempo, ¿qué mas da...?
Para ser puntual primeramente debemos ser conscientes que toda persona, evento, reunión, actividad o cita tiene un grado particular de importancia. Nuestra palabra debería ser el sinónimo de garantía para contar con nuestra presencia en el momento preciso y necesario.
Otro factor que obstaculiza la vivencia de este valor, y es poco visible, se da precisamente en nuestro interior: imaginamos, recordamos, recreamos y supuestamente pensamos cosas diversas a la hora del baño, mientras descansamos un poco en el sofá, cuando pasamos al supermercado a comprar "sólo lo que hace falta", en el pequeño receso que nos damos en la oficina o entre clases... pero en realidad el tiempo pasa tan de prisa, que cuando "despertamos" y por equivocación observamos la hora, es poco lo que se puede hacer para remediar el descuido.
Un aspecto importante de la puntualidad, es concentrarse en la actividad que estamos realizando, procurando mantener nuestra atención para no divagar y aprovechar mejor el tiempo. Para corregir esto, es de gran utilidad programar la alarma de nuestro reloj o computadora (ordenador), pedirle a un familiar o compañero que nos recuerde la hora (algunas veces para no ser molesto y dependiente), etc., porque es necesario poner un remedio inmediato, de otra forma, imposible.
Lo más grave de todo esto, es encontrar a personas que sienten "distinguirse" por su impuntualidad, llegar tarde es una forma de llamar la atención, ¿falta de seguridad y de carácter? Por otra parte algunos lo han dicho: "si quieren, que me esperen", "para qué llegar a tiempo, si...", "no pasa nada...", "es lo mismo siempre". Estas y otras actitudes son el reflejo del poco respeto, ya no digamos aprecio, que sentimos por las personas, su tiempo y sus actividades
Para la persona impuntual los pretextos y justificaciones están agotados, nadie cree en ellos, ¿no es tiempo de hacer algo para cambiar esta actitud? Por el contrario, cada vez que alguien se retrasa de forma extraordinaria, llama la atención y es sujeto de toda credibilidad por su responsabilidad, constancia y sinceridad, pues seguramente algún contratiempo importante ocurrió..
Podemos pensar que el hacerse de una agenda y solicitar ayuda, basta para corregir nuestra situación y por supuesto que nos facilita un poco la vida, pero además de encontrar las causa que provocan nuestra impuntualidad (los ya mencionados: interés, importancia, distracción), se necesita voluntad para cortar a tiempo nuestras actividades, desde el descanso y el trabajo, hasta la reunión de amigos, lo cual supone un esfuerzo extra -sacrificio si se quiere llamar-, de otra manera poco a poco nos alejamos del objetivo.
La cuestión no es decir "quiero ser puntual desde mañana", lo cual sería retrasar una vez más algo, es hoy, en este momento y poniendo los medios que hagan falta para lograrlo: agenda, recordatorios, alarmas...
Para crecer y hacer más firme este valor en tu vida, puedes iniciar con estas sugerencias:
- Examínate y descubre las causas de tu impuntualidad: pereza, desorden, irresponsabilidad, olvido, etc.
- Establece un medio adecuado para solucionar la causa principal de tu problema (recordando que se necesita voluntad y sacrificio): Reducir distracciones y descansos a lo largo del día; levantarse más temprano para terminar tu arreglo personal con oportunidad; colocar el despertador más lejos...
- Aunque sea algo tedioso, elabora por escrito tu horario y plan de actividades del día siguiente. Si tienes muchas cosas que atender y te sirve poco, hazlo para los siguientes siete días. En lo sucesivo será más fácil incluir otros eventos y podrás calcular mejor tus posibilidades de cumplir con todo. Recuerda que con voluntad y sacrificio, lograrás tu propósito.
- Implementa un sistema de "alarmas" que te ayuden a tener noción del tiempo (no necesariamente sonoras) y cámbialas con regularidad para que no te acostumbres: usa el reloj en la otra mano; pide acompañar al compañero que entra y sale a tiempo; utiliza notas adheribles...
- Establece de manera correcta tus prioridades y dales el lugar adecuado, muy especialmente si tienes que hacer algo importante aunque no te guste.
Vivir el valor de la puntualidad es una forma de hacerle a los demás la vida más agradable, mejora nuestro orden y nos convierte en personas digna de confianza.
LA RESPONSABILIDAD
La responsabilidad (o la irreponsabilidad) es fácil de detectar en la vida diaria, especialmente en su faceta negativa: la vemos en el plomero que no hizo correctamente su trabajo, en el carpintero que no llegó a pintar las puertas en el día que se había comprometido, en el joven que tiene bajas calificaciones, en el arquitecto que no ha cumplido con el plan de construcción para un nuevo proyecto, y en casos más graves en un funcionario público que no ha hecho lo que prometió o que utiliza los recursos públicos para sus propios intereses.
Sin embargo plantearse qué es la responsabilidad no es algo tan sencillo. Un elemento indispensable dentro de la responsabilidad es el cumplir un deber. La responsabilidad es una obligación, ya sea moral o incluso legal de cumplir con lo que se ha comprometido.
La responsabilidad tiene un efecto directo en otro concepto fundamental: la confianza. Confiamos en aquellas personas que son responsables. Ponemos nuestra fe y lealtad en aquellos que de manera estable cumplen lo que han prometido.
La responsabilidad es un signo de madurez, pues el cumplir una obligación de cualquier tipo no es generalmente algo agradable, pues implica esfuerzo. En el caso del plomero, tiene que tomarse la molestia de hacer bien su trabajo. El carpintero tiene que dejar de hacer aquella ocupación o gusto para ir a la casa de alguien a terminar un encargo laboral. La responsabilidad puede parecer una carga, y el no cumplir con lo prometido origina consecuencias.
¿Por qué es un valor la responsabilidad? Porque gracias a ella, podemos convivir pacíficamente en sociedad, ya sea en el plano familiar, amistoso, profesional o personal.
Cuando alguien cae en la irresponsabilidad, fácilmente podemos dejar de confiar en la persona. En el plano personal, aquel marido que durante una convención decide pasarse un rato con una mujer que recién conoció y la esposa se entera, la confianza quedará deshecha, porque el esposo no tuvo la capacidad de cumplir su promesa de fidelidad. Y es que es fácil caer en la tentación del capricho y del bienestar inmediato. El esposo puede preferir el gozo inmediato de una conquista, y olvidarse de que a largo plazo, su matrimonio es más importante.
El origen de la irresponsabilidad se da en la falta de prioridades correctamente ordenadas. Por ejemplo, el carpintero no fue a pintar la puerta porque llegó su "compadre" y decidieron tomarse unas cervezas en lugar de ir a cumplir el compromiso de pintar una puerta. El carpintero tiene mal ordenadas sus prioridades, pues tomarse una cerveza es algo sin importancia que bien puede esperar, pero este hombre (y tal vez su familia), depende de su trabajo.
La responsabilidad debe ser algo estable. Todos podemos tolerar la irresponsabilidad de alguien ocasionalmente. Todos podemos caer fácilmente alguna vez en la irresponsabilidad. Empero, no todos toleraremos la irresponsabilidad de alguien durante mucho tiempo. La confianza en una persona en cualquier tipo de relación (laboral, familiar o amistosa) es fundamental, pues es una correspondencia de deberes. Es decir, yo cumplo porque la otra persona cumple.
El costo de la irresponsabilidad es muy alto. Para el carpintero significa perder el trabajo, para el marido que quiso pasarse un buen rato puede ser la separación definitiva de su esposa, para el gobernante que usó mal los recursos públicos puede ser la cárcel.
La responsabilidad es un valor, porque gracias a ella podemos convivir en sociedad de una manera pacífica y equitativa. La responsabilidad en su nivel más elemental es cumplir con lo que se ha comprometido, o la ley hará que se cumpla. Pero hay una responsabilidad mucho más sutil (y difícil de vivir), que es la del plano moral.
Si le prestamos a un amigo un libro y no lo devuelve, o si una persona nos deja plantada esperándole, entonces perdemos la fe y la confianza en ella. La pérdida de la confianza termina con las relaciones de cualquier tipo: el chico que a pesar de sus múltiples promesas sigue obteniendo malas notas en la escuela, el marido que ha prometido no volver a emborracharse, el novio que sigue coqueteando con otras chicas o el amigo que suele dejarnos plantados. Todas esta conductas terminarán, tarde o temprano y dependiendo de nuestra propia tolerancia hacia la irresponsabilidad, con la relación.
Ser responsable es asumir las consecuencias de nuestra acciones y decisiones. Ser responsable también es tratar de que todos nuestros actos sean realizados de acuerdo con una noción de justicia y de cumplimiento del deber en todos los sentidos.
Los valores son los cimientos de nuestra convivencia social y personal. La responsabilidad es un valor, porque de ella depende la estabilidad de nuestras relaciones. La responsabilidad vale, porque es difícil de alcanzar.
¿Qué podemos hacer para mejorar nuestra responsabilidad?
El primer paso es percatarnos de que todo cuanto hagamos, todo compromiso, tiene una consecuencia que depende de nosotros mismos. Nosotros somos quienes decidimos.
El segundo paso es lograr de manera estable, habitual, que nuestros actos correspondan a nuestras promesas. Si prometemos "hacer lo correcto" y no lo hacemos, entonces no hay responsabilidad.
El tercer paso es educar a quienes están a nuestro alrededor para que sean responsables. La actitud más sencilla es dejar pasar las cosas: olvidarse del carpintero y conseguir otro, hacer yo mismo el trabajo de plomería, despedir al empleado, romper la relación afectiva. Pero este camino fácil tiene su propio nivel de responsabilidad, porque entonces nosotros mismos estamos siendo irresponsables al tomar el camino más ligero. ¿Qué bien le hemos hecho al carpintero al despedirlo? ¿Realmente romper con la relación era la mejor solución? Incluso podría parecer que es "lo justo" y que estamos haciendo "lo correcto". Sin embargo, hacer eso es caer en la irresponsabilidad de no cumplir nuestro deber y ser iguales al carpintero, al gobernante que hizo mal las cosas o al marido infiel. ¿Y cual es ese deber? La responsabilidad de corregir.
El camino más difícil, pero que a la larga es el mejor, es el educar al irresponsable. ¿No vino el carpintero? Entonces, a ir por él y hacer lo que sea necesario para asegurarnos de que cumplirá el trabajo. ¿Y el plomero? Hacer que repare sin costo el desperfecto que no arregló desde la primera vez. ¿Y con la pareja infiel? Hacerle ver la importancia de lo que ha hecho, y todo lo que depende de la relación. ¿Y con el gobernante que no hizo lo que debía? Utilizar los medios de protesta que confiera la ley para que esa persona responda por sus actos.
Vivir la responsabilidad no es algo cómodo, como tampoco lo es el corregir a un irresponsable. Sin embargo, nuestro deber es asegurarnos de que todos podemos convivir armónicamente y hacer lo que esté a nuestro alcance para lograrlo.
¿Qué no es fácil? Si todos hiciéramos un pequeño esfuerzo en vivir y corregir la responsabilidad, nuestra sociedad, nuestros países y nuestro mundo serían diferentes.
Sí, es difícil, pero vale la pena.
Si quieres hacer algún donativo para que podamos compartir siempre muchas enseñanzas de la Torá y nuestros sabios, con gusto pueden hacerlo a través de paypal a shirleydobin@gmail.com, o a la cuenta en México a nombre de Shirley Dobin Rosenthal banco HSBC: 4012921490 clabe de transferencia 021180040129214908
Si tienes una duda o quieres contactarme solo llamame 04455-50324562
a lo mejor puedo ayudarte
Lic. Shirley Dobin Rosenthal
Si tienes una duda o quieres contactarme
solo llamame 04455-50324562
Shirley Dobin Rosenthal
a lo mejor puedo ayudarte
Valores Humanos

La crisis humana y mundia de hoy en dia es fundamentalmente espiritual y, como tal, pone a prueba el caracter y la intencion de todos los hombres y mujeres.
Se nos brinda la oportunidad de reevaluar los valores que aceptamos como normas personales de conducta
El Señor esta cerca, para salvar a los que tienen el corazón hecho pedazos y han perdido la esperanza. Salmos 34, 18.
¿QUÉ SON LOS VALORES?
Los valores son creencias o convicciones de que algo es preferible y digno de aprecio.
Una actitud es una disposición a actuar de acuerdo a determinadas creencias, sentimientos y valores. A su vez las actitudes se expresan en comportamientos y opiniones que se manifiestan de manera espontánea.
CLASIFICACIÓN DE LOS VALORES
Valores Morales:
Perfeccionan al hombre en sí mismo, en su esencia como persona.
Por ejemplo: justicia, templanza, fortaleza, prudencia.Valores Sociales: Perfeccionan al hombre en su relación con los demás.
Por ejemplo: amabilidad, honestidad, servicio, solidaridad, patriotismo
Valores Intelectuales:
Perfeccionan al hombre en su aspecto, razón, intelecto, memoria.
Ejemplo: ciencia, conocimiento, sabiduría. Dentro de esta clase. Podemos mencionar los relacionados con el arte.
Valores Técnicos:
Perfeccionan al hombre ayudando a tener mejores condiciones de vida.
Por ejemplo: estudio, organización, trabajo, creatividad.
Valores Vitales:
Perfeccionan al hombre en su aspecto fisiológico. Por ejemplo: agilidad, fuerza, salud, deporte, placer, ejercicio.
DESCUBRIR LA CAPACIDAD DE VIVIR LOS VALORES
Todas las personas tenemos valores por naturaleza:
valores innatos, regalos incluidos en nuestros genes desde antes de nacer, pero que están en semillas pequeñas que debemos:
Valores innatos, descubrir y ejercitar.
También, existen otros valores que requieren aprendizaje y arduo trabajo para hacerlos nuestro. Analicemos el caso de una persona tímida: regularmente, estas personas son reservadas, no cometen errores como “hablar de más”.
Éste será su valor innato, pero a esta misma persona le será difícil expresar sus ideas y sentimientos: éstos son los valores que tendrá que asimilar con más esfuerzo y procesarlos de la siguiente manera:
Aprender
Asimilar
Vivir
Cuando una persona vive los valores es más querida por la gente que la rodea, ya que vivir en los valores es olvidarse un poco de sí mismo y tener en cuenta las necesidades de los demás y, en esta medida, la vida, tenga sentido.
La amistad nace con una sonrisa,
crece con una ilusión,
aumenta con la esperanza
y se mantiene en el corazón.
Valores que desarrolla la amistadLa amistad es un bien humano y a su vez, ocasión para desarrollar muchas virtudes humanas, porque crea una armonía de sentimientos y gustos que prescinde del amor de los sentidos, pero, en cambio, desarrolla hasta grados muy elevados, e incluso hasta el heroísmo, la dedicación del amigo al amigo.
Creemos que los encuentros dan ocasión a almas nobles y virtuosas para gozar de esta relación humana que se llama amistad. Lo cual supone y desarrolla la generosidad, el desinterés, la simpatía, la solidaridad y, especialmente, la posibilidad de mutuos sacrificio.
Beneficios
La seguridad de encontrar comprensión, interés, atención les moverá a abrir su corazón confiadamente, con la seguridad de que se les quiere, de que se está dispuesto a ayudarles.
Y esto, mientras realizamos nuestras tareas normales de todos los días, procurando ser, y llevar nuestros valores muy en alto en la profesión o en el estudio, fomentando siempre la amistad, estando abiertos al trato y al afecto con todos, impulsados por la caridad, teniendo a D..s presente, no nos faltara el amor.
“El paternalismo, los modelos fáciles que proyecta la tele y un falso mito de igualdad” hacen difícil animar a padres e hijos a esforzarse, dice el profesor de Filosofía
Educar en valores no es tarea fácil dados los tiempos que corren.
Se nos brinda la oportunidad de reevaluar los valores que aceptamos como normas personales de conducta
El Señor esta cerca, para salvar a los que tienen el corazón hecho pedazos y han perdido la esperanza. Salmos 34, 18.
¿QUÉ SON LOS VALORES?
Los valores son creencias o convicciones de que algo es preferible y digno de aprecio.
Una actitud es una disposición a actuar de acuerdo a determinadas creencias, sentimientos y valores. A su vez las actitudes se expresan en comportamientos y opiniones que se manifiestan de manera espontánea.
CLASIFICACIÓN DE LOS VALORES
Valores Morales:
Perfeccionan al hombre en sí mismo, en su esencia como persona.
Por ejemplo: justicia, templanza, fortaleza, prudencia.Valores Sociales: Perfeccionan al hombre en su relación con los demás.
Por ejemplo: amabilidad, honestidad, servicio, solidaridad, patriotismo
Valores Intelectuales:
Perfeccionan al hombre en su aspecto, razón, intelecto, memoria.
Ejemplo: ciencia, conocimiento, sabiduría. Dentro de esta clase. Podemos mencionar los relacionados con el arte.
Valores Técnicos:
Perfeccionan al hombre ayudando a tener mejores condiciones de vida.
Por ejemplo: estudio, organización, trabajo, creatividad.
Valores Vitales:
Perfeccionan al hombre en su aspecto fisiológico. Por ejemplo: agilidad, fuerza, salud, deporte, placer, ejercicio.
DESCUBRIR LA CAPACIDAD DE VIVIR LOS VALORES
Todas las personas tenemos valores por naturaleza:
valores innatos, regalos incluidos en nuestros genes desde antes de nacer, pero que están en semillas pequeñas que debemos:
Valores innatos, descubrir y ejercitar.
También, existen otros valores que requieren aprendizaje y arduo trabajo para hacerlos nuestro. Analicemos el caso de una persona tímida: regularmente, estas personas son reservadas, no cometen errores como “hablar de más”.
Éste será su valor innato, pero a esta misma persona le será difícil expresar sus ideas y sentimientos: éstos son los valores que tendrá que asimilar con más esfuerzo y procesarlos de la siguiente manera:
Aprender
Asimilar
Vivir
Cuando una persona vive los valores es más querida por la gente que la rodea, ya que vivir en los valores es olvidarse un poco de sí mismo y tener en cuenta las necesidades de los demás y, en esta medida, la vida, tenga sentido.
La amistad nace con una sonrisa,
crece con una ilusión,
aumenta con la esperanza
y se mantiene en el corazón.
Valores que desarrolla la amistadLa amistad es un bien humano y a su vez, ocasión para desarrollar muchas virtudes humanas, porque crea una armonía de sentimientos y gustos que prescinde del amor de los sentidos, pero, en cambio, desarrolla hasta grados muy elevados, e incluso hasta el heroísmo, la dedicación del amigo al amigo.
Creemos que los encuentros dan ocasión a almas nobles y virtuosas para gozar de esta relación humana que se llama amistad. Lo cual supone y desarrolla la generosidad, el desinterés, la simpatía, la solidaridad y, especialmente, la posibilidad de mutuos sacrificio.
Beneficios
La seguridad de encontrar comprensión, interés, atención les moverá a abrir su corazón confiadamente, con la seguridad de que se les quiere, de que se está dispuesto a ayudarles.
Y esto, mientras realizamos nuestras tareas normales de todos los días, procurando ser, y llevar nuestros valores muy en alto en la profesión o en el estudio, fomentando siempre la amistad, estando abiertos al trato y al afecto con todos, impulsados por la caridad, teniendo a D..s presente, no nos faltara el amor.
“El paternalismo, los modelos fáciles que proyecta la tele y un falso mito de igualdad” hacen difícil animar a padres e hijos a esforzarse, dice el profesor de Filosofía
Educar en valores no es tarea fácil dados los tiempos que corren.
Transmitir a nuestros hijos, por ejemplo, la idea de que el esfuerzo es necesario para su formación integral, para construir su personalidad, se estrella en demasiadas ocasiones con el modelo de sociedad que proyectan los medios de comunicación -especialmente la televisión- y fomentan incluso las administraciones.
Se trata de un modelo basado en no renunciar a nada, vivir sin complicarse la vida y esquivar el esfuerzo, que es la mejor forma de medir la felicidad en términos de placer inmediato, aunque lleve aparejados la pereza, el egoísmo y, a la larga, el fracaso.
Si quieres hacer algún donativo para que podamos compartir siempre muchas enseñanzas de la Torá y nuestros sabios, con gusto pueden hacerlo a través de paypal a shirleydobin@gmail.com, o a la cuenta en México a nombre de Shirley Dobin Rosenthal banco HSBC: 4012921490 clabe de transferencia 021180040129214908
Si tienes una duda o quieres contactarme solo llamame 04455-50324562
a lo mejor puedo ayudarte
Lic. Shirley Dobin Rosenthal
Se trata de un modelo basado en no renunciar a nada, vivir sin complicarse la vida y esquivar el esfuerzo, que es la mejor forma de medir la felicidad en términos de placer inmediato, aunque lleve aparejados la pereza, el egoísmo y, a la larga, el fracaso.
Si quieres hacer algún donativo para que podamos compartir siempre muchas enseñanzas de la Torá y nuestros sabios, con gusto pueden hacerlo a través de paypal a shirleydobin@gmail.com, o a la cuenta en México a nombre de Shirley Dobin Rosenthal banco HSBC: 4012921490 clabe de transferencia 021180040129214908
Si tienes una duda o quieres contactarme solo llamame 04455-50324562
a lo mejor puedo ayudarte
Lic. Shirley Dobin Rosenthal
Si tienes una duda o quieres contactarme
solo llamame 04455-50324562
Shirley Dobin Rosenthal
a lo mejor puedo ayudarte
lunes, 23 de noviembre de 2009
trascendencia y unidad
Cierra tus ojos por un momento e imagina un árbol en tu mente.
Cada detalle - la fruta creciendo del árbol, el tronco, las ramas, los niños jugando debajo de él - es una expresión de ti, porque tú eres el único creador de este árbol.
Todo está unido por un común denominador: Tú.
Ahora abre tus ojos. ¿Qué ocurrió con el árbol? Ya no está. El árbol existe siempre y cuando tú quieras que exista. Tú no eres sólo su creador, eres también quien lo mantiene. Sin ti, no existe ningún árbol.
El Mantenedor
Esto nos ayuda a entender la relación de Dios con Su creación. Dios es el Creador único del universo, pero a diferencia de un carpintero que acaba de hacer una mesa, Dios no crea el mundo y lo deja. El acto Divino de la creación es completamente diferente ya que Dios es infinito. Infinidad significa que no hay fronteras. Por lo tanto nada puede existir independientemente de Dios, ya que cualquier cosa independiente trazaría una línea divisoria entre el objeto y Dios, haciendo de Dios algo finito.
Por definición, Dios está continuamente creando y manteniendo el universo. Así como la luz brillante necesita constantemente de la electricidad, así también nada puede existir sin Su deseo constante de generarlo. Corta la corriente y la luz inmediatamente se apagará.
Cada molécula en el universo surge de una fuente simple, persuasiva e infinita. Así como cada pincelada de Picasso contiene su firma en ella, todas las cosas en la creación son una expresión de una dimensión más elevada e infinita.
El Autor de la Existencia
La novela de Kurt Vonnegut denominada Breakfast of Champions (Desayuno de Campeones) nos enseña el gran poder de un creador y mantenedor. En una escena, el personaje principal, Kilgor Trout, está tomando un trago en un bar, pensando en sus asuntos. De repente, siente que una increíble presencia está por entrar al bar y empieza a sudar.
¿Quién entra?
Kurt Vonnegut. Cuando el autor del libro entra a la novela para visitar a su personaje, la percepción de Kilgor acerca del mundo cambia para siempre. Se da cuenta de que él no existe de manera independiente. Por el contrario, cada momento de su vida requiere de un nuevo movimiento de la pluma del autor. Sin el autor, el personaje deja de existir.
Kilgor se da cuenta de que existe otra dimensión más allá de la suya. Se da cuenta de que su dimensión - la realidad de Kurt Vonnegut - es más real que el mundo de la novela.
Imagínate si Kilgor pudiera salirse de las páginas del libro y tocar a su autor. Si se pudiera mover más allá de su dimensión y entrar a una dimensión que es más real que la suya.
¡Sería realmente una experiencia increíble, literalmente trascendental!
Él reconocería que su universo entero es una expresión de Kurt Vonnegut. En ese momento, Kilgor removería el velo de su universo ficticio y revelaría la raíz de toda la realidad.
Sin un nuevo acto de creación en cada instante, nada podría existir.
La metáfora es clara. Todo nuestro mundo finito es una expresión de la unicidad de Dios. Sin un nuevo acto de creación en cada instante, nada podría existir. La única existencia verdadera y real es el infinito.
Cuando removemos la capa externa de este mundo y observamos por un instante la dimensión elevada e infinita, obtenemos un pleno momento de trascendencia. Nos elevamos por encima de nuestras limitaciones finitas y tocamos la eternidad. La perfección misma.
Espiritualidad: Una visión del infinito
Hay momentos en la vida de todos nosotros en los cuales nos encontramos descubriendo el infinito, viendo las huellas de Dios en el universo. Inclusive las experiencias espirituales más comunes pueden ser un encuentro con un aspecto de la unicidad de Dios que interactúa con el mundo finito.
Cada momento posee el potencial de ir más allá de la dimensión aparente y conectarse con un depósito de espiritualidad - la fuente infinita de la existencia. Sólo fíjate en tus experiencias espirituales y observa el elemento subyacente que genera su poder.
A todos nos impresiona la armonía silenciosa del atardecer. Temblamos con el poder absoluto de las cataratas del Niágara. Nos asombramos al ver un tornado arrancando los árboles, o una tormenta eléctrica en el cielo. Sentimos la grandeza de la eternidad cuando miramos la interminable expansión de estrellas en la noche, o al ver la grandiosa majestuosidad del mar.
Cuando mecemos a un bebé en nuestros brazos, nos encontramos con la exquisita maravilla de la creación - el milagro de la existencia. Trascendemos el tiempo al tocar las piedras del Muro Occidental. Y sentimos la unidad entre la gente cuando se conectan profundamente unos con otros, mientras dejamos nuestras limitaciones de lado.
Aspectos de Dios
Nuestros momentos de espiritualidad son encuentros con:
La Unidad
La Perfección
La Eternidad
El Poder absoluto
La Unicidad
La Verdad
Todos estos son aspectos de Dios - la Fuente infinita de la creación. Cuando nos elevamos de nuestra realidad finita y nos conectamos con una fuente más elevada, experimentamos nuestros momentos más grandes de placer espiritual. Estos momentos son poderosos porque nos conectamos con aspectos de la dimensión infinita dentro de este mundo y trascendemos.
Estos increíbles momentos nos elevan de la trivialidad de este mundo. Los dolores de la vida dejan de importar cuando vivimos estos momentos. Estamos conectados con algo más grande y más placentero que nos hace poner todo en perspectiva y nos provoca un sentimiento de humildad.
Los niños caminan en un constante estado de asombro. Todo es fresco. Una caminata alrededor de la cuadra puede ser como ir a un Safari. "¡Mira! ¡Un pájaro! ¡Y esas hormigas!".
¿Nos hemos acostumbrado a las maravillas persuasivas del mundo de Dios?
Para incrementar la dosis de conciencia y felicidad en la vida diaria, transforma lo mundano en algo más espiritual.
Abre tus ojos y mira las huellas de Dios.
Si quieres hacer algún donativo para que podamos compartir siempre muchas enseñanzas de la Torá y nuestros sabios, con gusto pueden hacerlo a través de paypal a shirleydobin@gmail.com, o a la cuenta en México a nombre de Shirley Dobin Rosenthal banco HSBC: 4012921490 clabe de transferencia 021180040129214908
Si tienes una duda o quieres contactarme solo llamame 04455-50324562
a lo mejor puedo ayudarte
Lic. Shirley Dobin Rosenthal
Si tienes una duda o quieres contactarme
solo llamame 04455-50324562
Shirley Dobin Rosenthal
a lo mejor puedo ayudarte
Publicado por
Shirley Dobin Rosenthal Centro Ecoturistico Aliyá - . (Shirley Weinstein)
en
12:36 a. m.
1 comentario:
Etiquetas:
amor,
creacion,
elevacion espiritual,
energias,
espiritualidad,
fuerzas,
shirley dobin,
shirley dobin rosenthal,
shirley weinstein,
trascendencia,
unidad,
universo,
valores
miércoles, 27 de agosto de 2008
Los Hábitos de Excelencia
Los siete hábitos de excelencia son los siguientes:
SABER ESCUCHAR:
Para acercarnos a los demás, el primer paso es tener la capacidad de escuchar, las personas desean ser escuchadas. La gente va por la vida buscando un confidente, pero todos pretendemos hablar y nadie dedicarse a escuchar.
La calidad humana empieza por escuchar, por el puro interés de servir. Nuestra capacidad de estar cerca de los demás depende de nuestras capacidad de escucharlos.
Cuando sabes escuchar la gente nos admira y nos busca porque les damos confianza.
SABER HABLAR:
Si sabes escuchar ya dimos el primer paso, ahora nos toca saber como utilizar las palabras, es decir, saber hablar.
Para lograr una comunicación excelente es necesario estar siempre alertas, estando siempre conscientes de lo que decimos. La pérdida de la excelencia en la comunicación nos lleva a ofender a las personas y apartarnos de ellas.
El decir con excelencia nos da el máximo don humano: la comunicación.
SABER MOTIVAR:
Es consecuencia de los dos primeros hábitos, si en verdad sabemos escuchar y sabemos qué decir, la motivación será lo más fácil. Motivar en realidad es fácil, pero con control de nosotros mismos, para ser amados por la gente necesitamos motivar.
SABER DOMINARSE:
La maestría en el dominio surge en la práctica de los tres hábitos anteriores. Pero el auténtico, profundo y verdadero dominio surge con la continuidad. Vivir de instante en instante es excelencia es dominarnos a nosotros mismos.
SABER CRECER Y APRENDER A VIVIR:
El que se domina y vence a sí mismo esta lleno de sabiduría interior.
El verdadero sabio, amante de la excelencia, va por la vida aprendiendo de los demás, dispuesto a escuchar y a hablar con excelencia.
La norma básica de la sabiduría es la humildad. Cuando nuestros conocimientos por muy amplios que sean no están provistos de valores entonces carecemos de humildad. El sabio ni ofende ni humilla, porque es generoso con el que no sabe.
Nuestros conocimientos deben acercarnos a las personas. La clave es compartir con los demás lo que sabemos para que todos lo sepan. Si no perdemos nuestra capacidad de aprender, seremos humildes.
SABER TRABAJAR:
El trabajo es mucho más que una necesidad. Todos tenemos una vocación: ser madre, maestro, político, sacerdote, militar, todos debemos seguir el llamado interior que nos impulsa a realizar nuestras vidas. Todos tenemos aficiones.
Pero llevamos una vida tan cansada y monótona que no sabemos vivir. El trabajo es una esclavitud y trabajamos sin voluntad, mecánicamente, observamos quebrantados nuestros sueños de la infancia ó de la juventud, por perder la capacidad de la superación personal.
Solo la calidad humana nos ayudará a superarnos. La búsqueda de excelencia en el ámbito laboral, moral, social; es estar juntos, trabajar en equipo con sentido de pertenencia y amor al grupo, a la familia ó a la nación, solo así haremos del trabajo reservado a los hombres un privilegio.
SABER IR AL INTERIOR:
Cuando logremos vivir los seis hábitos anteriores, estaremos preparados para recorrer un camino más profundo.
Es la práctica de la reflexión interior y del diálogo interno en dónde nos conocemos a nosotros mismos. En ese viaje interior nos daremos cuenta si estamos satisfechos con nosotros mismos.
De mi depende ser el dueño de mi propio destino, dirigir mi propia vida como dueño absoluto de mi voluntad, de mi ente y de mi cuerpo por el camino que yo decida, guiado por los valores que conducen a la excelencia.
Si tienes una duda o quieres contactarme
SABER ESCUCHAR:
Para acercarnos a los demás, el primer paso es tener la capacidad de escuchar, las personas desean ser escuchadas. La gente va por la vida buscando un confidente, pero todos pretendemos hablar y nadie dedicarse a escuchar.
La calidad humana empieza por escuchar, por el puro interés de servir. Nuestra capacidad de estar cerca de los demás depende de nuestras capacidad de escucharlos.
Cuando sabes escuchar la gente nos admira y nos busca porque les damos confianza.
SABER HABLAR:
Si sabes escuchar ya dimos el primer paso, ahora nos toca saber como utilizar las palabras, es decir, saber hablar.
Para lograr una comunicación excelente es necesario estar siempre alertas, estando siempre conscientes de lo que decimos. La pérdida de la excelencia en la comunicación nos lleva a ofender a las personas y apartarnos de ellas.
El decir con excelencia nos da el máximo don humano: la comunicación.
SABER MOTIVAR:
Es consecuencia de los dos primeros hábitos, si en verdad sabemos escuchar y sabemos qué decir, la motivación será lo más fácil. Motivar en realidad es fácil, pero con control de nosotros mismos, para ser amados por la gente necesitamos motivar.
SABER DOMINARSE:
La maestría en el dominio surge en la práctica de los tres hábitos anteriores. Pero el auténtico, profundo y verdadero dominio surge con la continuidad. Vivir de instante en instante es excelencia es dominarnos a nosotros mismos.
SABER CRECER Y APRENDER A VIVIR:
El que se domina y vence a sí mismo esta lleno de sabiduría interior.
El verdadero sabio, amante de la excelencia, va por la vida aprendiendo de los demás, dispuesto a escuchar y a hablar con excelencia.
La norma básica de la sabiduría es la humildad. Cuando nuestros conocimientos por muy amplios que sean no están provistos de valores entonces carecemos de humildad. El sabio ni ofende ni humilla, porque es generoso con el que no sabe.
Nuestros conocimientos deben acercarnos a las personas. La clave es compartir con los demás lo que sabemos para que todos lo sepan. Si no perdemos nuestra capacidad de aprender, seremos humildes.
SABER TRABAJAR:
El trabajo es mucho más que una necesidad. Todos tenemos una vocación: ser madre, maestro, político, sacerdote, militar, todos debemos seguir el llamado interior que nos impulsa a realizar nuestras vidas. Todos tenemos aficiones.
Pero llevamos una vida tan cansada y monótona que no sabemos vivir. El trabajo es una esclavitud y trabajamos sin voluntad, mecánicamente, observamos quebrantados nuestros sueños de la infancia ó de la juventud, por perder la capacidad de la superación personal.
Solo la calidad humana nos ayudará a superarnos. La búsqueda de excelencia en el ámbito laboral, moral, social; es estar juntos, trabajar en equipo con sentido de pertenencia y amor al grupo, a la familia ó a la nación, solo así haremos del trabajo reservado a los hombres un privilegio.
SABER IR AL INTERIOR:
Cuando logremos vivir los seis hábitos anteriores, estaremos preparados para recorrer un camino más profundo.
Es la práctica de la reflexión interior y del diálogo interno en dónde nos conocemos a nosotros mismos. En ese viaje interior nos daremos cuenta si estamos satisfechos con nosotros mismos.
De mi depende ser el dueño de mi propio destino, dirigir mi propia vida como dueño absoluto de mi voluntad, de mi ente y de mi cuerpo por el camino que yo decida, guiado por los valores que conducen a la excelencia.
Si tienes una duda o quieres contactarme
solo llámame 04455-50324562
a lo mejor puedo ayudarte
Lic. Shirley Dobin Rosenthal
Si quieres hacer algún donativo para que podamos compartir siempre muchas enseñanzas de la Torá y nuestros sabios, con gusto pueden hacerlo a través de paypal a shirleydobin@gmail.com, o a la cuenta en México a nombre de Shirley Dobin Rosenthal banco HSBC: 4012921490 clabe de transferencia 021180040129214908
Si tienes una duda o quieres contactarme solo llamame 04455-50324562
a lo mejor puedo ayudarte
Lic. Shirley Dobin Rosenthal
Si quieres hacer algún donativo para que podamos compartir siempre muchas enseñanzas de la Torá y nuestros sabios, con gusto pueden hacerlo a través de paypal a shirleydobin@gmail.com, o a la cuenta en México a nombre de Shirley Dobin Rosenthal banco HSBC: 4012921490 clabe de transferencia 021180040129214908
Si tienes una duda o quieres contactarme solo llamame 04455-50324562
a lo mejor puedo ayudarte
Lic. Shirley Dobin Rosenthal
viernes, 15 de agosto de 2008
Cursos
Te interesa aprender cosas nuevases
Saber lo que hay oculto, lo que jamás se te ha enseñado y se te ha ocultado?
De la tora que nos toca a los que nos somos judíos?.
Por que los preceptos son buenos, y no malos. Por la mala información que nos dieron, y que nos privaron de aprenter tantas cosas.
Quieres saber que es lo que puede hacer tu vida matrimonial todo un éxito?
Encontrar la mejor manera de ser feliz?
llevar una vida mas sana y completa?
Quieres saber...1- Que es realmente el judaísmo?
a) El espíritu del Antisemitismo? Existe en nuestros días?
b) Que define nuestra identidad?
2.-PARA QUIEN CREO D..S LA TORÁ - Las sagradas escrituras?
a) Que es la Tora? b) El antiguo testamento donde queda?
c) El verdadero motivo de los preceptos (mitzvot)
d) El pueblo judío por que debe cumplir los preceptos?
f) Debo conocer que preceptos (leyes) cumplió jesus?
f) Yo que preceptos debo cumplir?
3.-LA PERSONA Y SU MISION EN EL MUNDO
a) El objetivo de la vida
b) Libre albedrio
c) Como conocer nuestra verdadera misión?
Aqui abajo tienes algunos de los temas que se te pueden ofrecer
Forma tu grupo y la Lic. Shirley acudirá a donde tu lo desees.
Sólo pidelo.
Temas para cursos y conferencias
Impartidas por la Lic. Shirley Dobin Rosenthal (Weinstein)
1. Las leyes universales o Noájicas.
2. Los secretos ocultos de las letras hebreas.
3. Hebreo básico.
4. Bendiciones y agradecimientos.
5. El recato.
6. La pureza del hogar.
7. La dieta del alma.
8. Anatomía del alma.
9. Que es el judaísmo?
10. Los principios básicos de la fe judía.
11. Un paseo en el año y los meses judíos.
12. Las fiestas, sus costumbres y leyes.
13. El Shabat.
14. El año nuevo.
15. La pascua.
16. La fiesta de las cabañas.
17. La fiesta de las luminarias.
18. La fiesta de la entrega de la Torá.
19. La fiesta de Purim y la reina Esther.
20. El candelabro y la estrella de David.
21. Líneas en el tiempo.
22. Proverbios de nuestros padres.
23. La Mezuzá.
24. Las filacterias.
25. Etapas de la vida de un judío.
26. El rezo.
27. El manto de flecos – Talit katan y gadol – Tzitzit.
28. 3 pactos básicos del pueblo judío.
29. El Shofar – cuerno.
30. Administración del tiempo.
31. Autoestima
32. Autoayuda ante la angustia, ansiedad y depresión
33. Autoestima y motivación personal, autoconocimiento
34. Desarrollo organizacional
35. Formación de valores
36. Liderazgo.
37. Relaciones efectivas
38. la excelencia como forma de vida
39. En busca de la felicidad.
40. Secretos del alma
41. Habilidades directivas
42. Tiempo para vivir
43. Trabajo en equipo
44. Comunicación
45. Sexualidad.
Si tienes una duda o quieres contactarme solo llamame 04455-50324562 a lo mejor puedo ayudarte
Lic. Shirley Dobin Rosenthal
Si quieres hacer algún donativo para que podamos compartir siempre muchas enseñanzas de la Torá y nuestros sabios, con gusto pueden hacerlo a través de paypal a shirleydobin@gmail.com, o a la cuenta en México a nombre de Shirley Dobin Rosenthal banco HSBC: 4012921490 clabe de transferencia 021180040129214908
Si tienes una duda o quieres contactarme solo llamame 04455-50324562
a lo mejor puedo ayudarte
Lic. Shirley Dobin Rosenthal
Si quieres hacer algún donativo para que podamos compartir siempre muchas enseñanzas de la Torá y nuestros sabios, con gusto pueden hacerlo a través de paypal a shirleydobin@gmail.com, o a la cuenta en México a nombre de Shirley Dobin Rosenthal banco HSBC: 4012921490 clabe de transferencia 021180040129214908
Si tienes una duda o quieres contactarme solo llamame 04455-50324562
a lo mejor puedo ayudarte
Lic. Shirley Dobin Rosenthal
Publicado por
Shirley Dobin Rosenthal Centro Ecoturistico Aliyá - . (Shirley Weinstein)
en
3:32 p. m.
1 comentario:
Etiquetas:
alef beth,
autoestima,
biblia,
comunicacion,
conversiones,
duda,
felicidad,
hogar,
judio,
leyes universales,
liderazgo,
pascua,
preguntas,
problemas,
pureza,
rezo,
sexualidad,
shabat,
shirley dobin rosenthal,
valores
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
.jpg)

